Violeta Parra: la voz chilena que trasciende los 100 años

Era una mujer sencilla, de cabellos sueltos hasta más allá de los hombros, con un rostro libre de maquillaje y una voz que, aunque dulce, encerraba el clamor de los pueblos más humildes de su Chile natal, país al que le entregó todo cuanto dio su corazón.

Se trata de Violeta Parra, una de las voces más fuertes de la música popular de América Latina, intérprete de lo que en Venezuela identificamos como “la canción necesaria”, que ha contado con otros exponentes como Mercedes Sosa o nuestro Alí Primera.

Quienes la conocieron y siguieron de cerca su trayectoria declaran que a 100 años de su natalicio –fecha que se conmemorará el 4 de octubre– aún queda mucho por mostrar de la obra de la intérprete de Gracias a la vida, el más popular e inmortal de todos sus temas.

Su vida fue tan intensa como lo fue su obra, su visión del mundo y también su muerte: “Ella puso fin a su vida cuando tenía 49 años. Partió demasiado temprano y sigue siendo doloroso para el pueblo chileno”, declara Carlos Ricardo Cisterna, locutor, poeta y sobreviviente de la dictadura de Augusto Pinochet. “Aún recuerdo su funeral, tan extraordinario y liderado por su seguidor y quien sería nuestro próximo presidente: Salvador Allende”.

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Su arte también se trasladó a otros espacios como la pintura y la cerámica.

Ganada por la cultura

Violeta nació y dio sus primeros pasos en una casa humilde ubicada en la localidad de San Carlos, Chile, al calor de sus cinco hermanos, su madre (una humilde campesina) y su padre (profesor de música).

El primer contacto con la oralidad y la dedicación de su pueblo al trabajo lo vivió en los campos chilenos por los que corría y jugaba libremente, con los más bellos paisajes naturales de fondo, los mismos que años más tarde mencionaría en sus canciones.

“Ella decía que la relación del hombre con el paisaje debía estar impresa en sus canciones”, cuenta Cisterna. “Y por esos paisajes se fue para rescatar la cultura popular de su pueblo: en 1950, contratada por la Universidad de Concepción, rescató la obra de cultores de 80 y 90 años de edad que ya se estaba perdiendo, y ese legado aún está muy presente en Chile”.

Aunque no la conoció, Cisterna no vacila al describir a Violeta como “la figura más importante del folclor en la región”, y destaca de ella no solo su capacidad como multiinstrumentista -el charango boliviano era su instrumento preferido-, sino también su destreza en artes como la pintura y la cerámica.

“Que pintara o trabajara con la cerámica no era una cosa adicional”, dice. “Todo eso es parte de una obra completa que ha trascendido y que es custodiada en el Museo Violeta Parra: un sueño hecho realidad para Chile”.

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Una obra de largo aliento

Violeta logró llevar su música a escenarios de todo el mundo, incluyendo la antigua Unión Soviética. Su trabajo, materializado en más de 10 discos y ganador de diferentes premios que incluyen la Orden Gabriela Mistral, conferida en 1998, ha tocado los corazones de artistas de renombre como Charlie García, Joaquín Sabina, Silvio Rodríguez y también Natalia Lafourcade, quien en su más reciente disco versionó el tema de la chilena Qué he sacado con quererte. En tanto, en Venezuela la mayor de sus divulgadores ha sido Lilia Vera, quien con su voz ha hecho trascender aún más las letras de Gracias a la vida.

El profesor de música popular Juan Carlos Tovar ha difundido la obra de Violeta en Maturín, estado Monagas, donde dicta clases de cuatro y guitarra.

“Podríamos dedicar cien años más al estudio de su legado y eso no bastaría. Ella representa una buena parte del patrimonio sonoro de América Latina”.

Tovar expone que ella “es y será por siempre la voz de la lucha por los más desfavorecidos. Violeta también es nuestra”.

 

–TEXTO PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA DEL DIARIO Últimas Noticias, CON FECHA DEL SÁBADO 30 DE SEPTIEMBRE, 2017.

 

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