Recorrer Venezuela para escribir un recetario 

Las historias y tradiciones de un pueblo se reflejan en su gastronomía. Sabores dulces y otros picantes -como el del papelón y el ají- y bebidas que se vuelven reglamentarias en nuestra rutina diaria  -como el desayunar con una taza de café, por ejemplo- son apenas algunos de los ingredientes que en sí mismos forman parte de la identidad de mi país, y que se ven con frecuencia en nuestra mesa.

Ansiosa por conocer más de lo que somos -esa fuente inagotable de historias que se concentran en cada rincón de Venezuela- hace seis años Greyla Aguilera dejó atrás el derecho y las publicidad, carreras universitarias en las cuales se desenvolvía con soltura, para perseguir su verdadera vocación: cocinar, y colocarse una mochila tras sus hombros para recorrer el país con el propósito de escribir un nuevo y único recetario, uno en el que se leyeran los colores y las anécdotas de nuestras madres y abuelas, quienes con sus manos amorosas han alimentado a un pueblo que destaca en la región por su carácter jocoso y su actitud cálida.

Además de recopilar recetas, Greyla aprendió a tomar fotografías -si algo destaca de esta caraqueña es su interés por el estudio y la investigación, pues no abandona un tema hasta que siente que ha aprendido todo cuanto puede-, y bajo su lente ha capturado desde platos tradicionales hasta fiestas populares tales como la Parrandas de San Pedro de Guarenas y Guatire, ambas del estado Miranda y vigentes desde hace más de 200 años; así como la Fiesta de San Juan y los Diablos danzantes de Naiguatá. Sus anécdotas son hoy para Greyla -o simplemente Grey, como la llaman sus familiares y amigos- motivos que le cambiaron la vida.

Foto: Daniel Hernández

 Reencontrarse con uno mismo 
  -Aprender a decir que no-

 Aún desafiando la opinión de sus padres y los amigos que le declaraban una vida exitosa en el mundo de las leyes, Greyla se atrevió a conectarse consigo misma y descubrir -a tiempo- cuál era su verdadera pasión.

«Aún cuando tenía una larga carrera judicial consolidada por mérito y años de experiencia, llegó un momento en el que dije que no me veía metida trabajando en un tribunal. Fue justo en el último semestre de la carrera cuando dije no. Entonces renuncié a mi trabajo, me salí de la universidad y comencé a estudiar cocina, lo que yo siempre había querido. Nadie entendía lo que hacía y fue difícil, pero lo hice», comenta.

Estudió cocina y realizó una maestría en panadería. «Pensaba en qué sería de mi vida en los próximos 10 años y yo solo me veía cocinando», expresa. Más tarde realizó estudios en estilismo para alimentos -siguiendo una recomendación de la chef venezolana Mercedes Oropeza- y el trabajo investigativo se convirtió en una constante para ella.

 «Pensaba en qué sería de mi vida en los próximos 10 años y yo solo me veía cocinando»

Luego, llegó la fotografía como el elemento que faltaba.

Documentar lo que somos

-y perder el miedo a viajar-

Sus ingresos dependen de cuántas cenas y congresos retrate con su lente, y confiesa que tiene tres años que no invierte dinero en ropa y otros artículos necesarios. Todo lo que gana  va dirigido a un fondo que convierte en realidad ese sueño-placer de viajar por Venezuela, mezclarse entre la gente y volver a casa con una sonrisa.

No ha sido un trabajo fácil: ha tenido que perder el miedo a viajar, especialmente cuando lo hace sola. Sin embargo, el resultado ha sido siempre positivo, tanto, que con todo lo aprendido decidió crear el proyecto La cocina de las tradiciones. Allí mezcla su amor por la cocina con la fotografía, y realiza un aporte importante a la construcción de nuestro imaginario cultural.

«Este registro es importante porque estoy sentando las bases de todas las recetas que tienen las comunidades de mi país, y que al no tener a quién transferirse se pierden», dice. Su deseo es que su trabajo se reúna posteriormente en un fotolibro o aún mejor, un recetario, el cual no estaría escrito por una sola persona sino por todo un pueblo creador.

La parroquia de Chuao, ubicada en el estado Aragua, es uno de los destinos naturales de Venezuela que robaron el corazón de Greyla. Durante todo este año 2017, se ha propuesto documentará más de 10 fiestas populares que allí se realizan, y que van acompañadas de un menú de recetas variadas y elaboradas con ingredientes propios de la zona.

«Quiero contar todo, hasta el amor con el que la gente  te abraza al llegar a su pueblo. En Chuao se sienten orgullosos de ser venezolanos», dice.

Greyla también trabaja en la elaboración de un diario de viaje -hasta ahora solo para su consulta-, y en el cual sigue retratando lo que somos.

Greyla Aguilera @greyladelvalle

Greyla Aguilera @greyladelvalle
Greyla Aguilera @greyladelvalle
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