¡Rechazaron mi texto! ¿Qué hacer cuando esto sucede?

A todos nos ha pasado alguna vez y hasta con la frecuencia más indeseada. Trabajamos mucho en un texto que es rechazado y nuestra primera reacción es el desconcierto y el enojo, y hasta adoptamos una posición egocéntrica que nos distancia de lo que verdaderamente sí debemos hacer. ¿Sabes qué es? Sigue leyendo.

En su libro Vida de un escritor (mi edición: Aguilar, 2009), el periodista y escritor estadounidense Gay Talese recuerda cuando en la primera mitad de los 60, mientras era periodista de planta del diario The New York Times, los editores y correctores encargados de revisar sus textos “maltrataban su mensaje”, cortaban sus ideas y convertían sus reseñas y noticias —tan elaborados, por supuesto— en textos que, cuando leía publicados, se distanciaban tanto de lo que él había querido decir que muchas veces pensó que lo más sensato era suprimirles su firma.

“Si el texto había sido cambiado de manera que debilitaba el mensaje o lo maltrataba de cualquier forma, me apresuraba a buscar un teléfono público y marcaba el número del jefe de redacción para pedirle que retirara mi firma del artículo. Después de que el encargado había digerido mi descontento y revisado lo que se había hecho, por lo general decía que mi trabajo se había visto mejorado por los cambios de corrector y que lo apropiado era estar expresando mi agradecimiento y no mi disgusto”, cuenta Gay Talese en el libro, uno de mis preferidos en mi biblioteca.

Cuesta trabajo entender cómo una de las plumas estrellas del periodismo narrativo norteamericano pudiera sentirse contento de que alguien más interviniera su texto, pero lo real detrás de esta historia es que no importa si eres Gay Talese o un redactor que apenas comienza a dar sus primeros pasos en el oficio de escribir: el cuestionamiento o rechazo de un artículo, reportaje, textos de venta o promoción, y hasta un libro, es algo que siempre le pesa al autor y lo lleva a una suerte de rincón del castigo en el que sólo cabe una pregunta: ¿qué fue lo que hice mal?

Antes de continuar, es necesario aclarar que en lo absoluto es este artículo un señalamiento al trabajo de editores y correctores (hay que recordar que del lado de ellos pesan toneladas y más toneladas de artículos mal enfocados, muy mal escritos y hasta sin propósito alguno, que han tenido que corregir, digerir y hasta reescribir, todo para cumplir con el trabajo). Este artículo que hoy lees quiere abordar un tema concreto: ¿qué hacer cuando nos rechazan un texto? La respuesta a continuación.

El temor al rechazo es uno de los factores por los cuales grandes plumas nunca salen a la luz.

5 razones por las que tu texto puede ser rechazado

Lo más importante es entender que, cuando un texto es rechazado, la mejor postura que se puede adoptar es la del debate de ideas, y la peor, la del ego.

Hay varias razones por las que un texto es rechazado. Reconoce cada una de ellas.

  • Contenido flojo o improvisado. Comencemos a ponerle presión al asunto con una verdad irrefutable: si un texto no atrapa al lector en cuestión de segundos (para ser exactos, lo ideal es que el “gancho” del texto esté presente desde los dos primeros párrafos de lectura), es bastante probable que te abandonen antes de llegar al primer intertítulo. ¿Hay una forma más simple de resumir esto? La hay, sin duda: se le llama artículo o contenido flojo. Si tu historia no tiene un propósito definido, no tiene buenos datos que puedan cautivar, informar y envolver al lector, y no cuenta con un clímax, entonces ¿para qué escribirla?
  • Mal enfoque. Si eres un lector asiduo a este blog seguro te has encontrado con una pregunta que me gusta formular con frecuencia: ¿para quién escribes? A esta pregunta le sumaría otra: ¿cuál es el enfoque que le darás a tu historia o a tu texto? Cuando de marketing y copywriting se trata es más que indispensable reconocer muy bien cuál es el público al que estás hablándole y cuál es la conexión emocional que quieres establecer con él a través de tu texto, mientras que en periodismo el tema del enfoque se acerca más al procesamiento de la información. Sea como sea, un texto disperso que no resuelva las dudas que presenta desde un inicio, corre el riesgo de ser rechazado.
  • Fuentes no verificadas. El contenido, en cualquiera de los formatos en los que se presente, tiene más probabilidades de ser consumido, compartido y posicionado por el mismo público, si cuenta con buenos datos, siempre actualizados y provenientes de fuentes verificadas. En pocas palabras, los datos hacen que todo contenido sea realmente útil para su público. La investigación es y será por siempre (¡amén!) la forma ideal de dar con “la verdadera chicha” de tu historia.
  • Mala redacción. Sigamos metiéndole presión a la olla: no importa que tengas los mejores datos, la mejor estrategia de venta, el “tubazo” del año o lo que sea, si tu historia o tu texto están mal redactados estás 100% condenado a que tu texto se vaya directo a la basura con tu nombre incluido (recuerda que en literatura y copywriting pasa lo mismo: una primera mala impresión puede condenarte al foso del olvido, donde nadie va a querer leerte otra vez).
  • Imitación. El último punto de este checklist sin que esto signifique que el pecado de imitar a otros o cometer plagio sea algo poco importante. La autenticidad es clave para todo redactor, creador, copywriting o periodista. De nuevo, si no tienes algo realmente valioso que contar, algo único, entonces ¿para qué contarlo?

Un texto mal redactado se va a la basura con tu nombre incluido. Recuérdalo

Anota cada uno de estos puntos en papel y pregúntate si habías pensado en ellos al crear un texto. ¿Consideras que el checklist anterior puede ser más largo? ¡Bienvenidos sean tus aportes! Puedes compartir tus ideas en los comentarios y unirte a la conversación en mi grupo de Facebook Contenido creativo que va más allá del texto, una comunidad de profesionales que está gestándose y en la que te invito a participar.

El reto de siempre: atreverse a crear todos los días.

La investigación: la mejor forma de crear buen contenido

Hace dos semanas te expliqué en detalle por qué es necesario que todo buen redactor o copywriter convierta a la investigación en las bases de su proceso creativo.

Ahora, te daré un par de trucos adicionales que puedes llevar a tu día a día para hacer que tu ojo y tu pluma estén siempre listos para cazar buenas historias y llevarlas al texto con éxito.

  • Aprende a hacer seguimiento de todo. Los mejores creativos no son precisamente aquellos que se encierran en sus oficinas durante horas y horas, sin hablar con nadie, absortos en los temas con los que están trabajando, como si escribir se tratara de encontrar la cura del cáncer (bueno, a veces sí es como encontrar la cura y otras veces como enfermar hasta el colapso). Un buen creativo (escritor, artista, fotógrafo, etc.) aprende a mirar otras cosas, sale a la calle a hablar con la gente, y luego, a través del seguimiento y el registro de todos esos detalles, impregna su trabajo con otros elementos que le ayudan a ajustar el tono, el enfoque y el lenguaje de lo que hace. En conclusión: se trata del arte de saber transmitir las ideas.
  • Lee a tus grandes referentes. Lee a otros autores, consulta sus hábitos de creación, investiga qué hacían ellos cuando uno de sus textos (novelas, ensayos, poemarios, reportajes) era rechazado y busca también qué pasó luego del rechazo, cuál era la opinión de la crítica en ese momento y cuál es la opinión de la crítica ahora. No importa si trabajas en una editorial o en una agencia de publicidad y marketing digital, cuando se trata de crear hay que recordar que no siempre se pueden volcar las opiniones de todos a nuestro favor. Siempre habrá alguien que se tomará el trabajo de juzgarte.
  • Suéltate sin miedo y sin resentimientos. Si ya superaste el trago amargo del rechazo y ya estás listo para intentarlo otra vez (como debe ser), te recomiendo hacerlo con total seguridad y prescindiendo de cualquier sentimiento de malestar o resentimiento. En la vida todo se trata de aprender y cuando se trata de crear contenido (especialmente contenido escrito), el aprendizaje es un elemento constante. No olvides esto.

En conclusión, lidiar con el rechazo es una de los grandes retos de la vida del ser humano, y quien no luche contra esto tendrá sus propias guerras que ganar. Por lo pronto, lee mucho y si te gusta la idea sigue leyendo todo el contenido que cada domingo traigo por aquí, en este blog.


P.D. Cada domingo envío un correo electrónico en el que comparto información clave para copywriters, noticias sobre cultura, impresiones de lo que ha sido mi semana y mucho más. ¿Te interesan estos temas? Apunta tus datos en el formulario.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.