El cine venezolano tiene 120 años de historia

El 28 de enero de 1897, Venezuela celebraba que era uno de los primeros países de la región en acercarse al séptimo arte, cuando el fotógrafo y periodista Manuel Trujillo Durán proyectó ante un público atónito las películas Célebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa, y Muchachos bañándose en la laguna de Maracaibo, con la ayuda de un Vitascopio.

El novedoso aparato que había adquirido el empresario zuliano Luis Manuel Méndez -lo había comprado un año antes en Nueva York, por 750 dólares-, permitía a los espectadores ver la reproducción de imágenes con precisión y lujo de detalles.

Debido a este acontecimiento, ampliamente reseñados por la prensa, se declaró el 28 de enero como el Día del Cine Nacional. Sin embargo, los inicios del séptimo arte en el país pareciera tener otra fecha de inicio.

Investigadores venezolanos como Jaime Sandoval y Yolanda Sueiro -esta última lo demuestra en su tesis Rutas del cine en Venezuela– afirman que la primera proyección cinematográfica en el país efectivamente fue en el Teatro Baralt, en Maracaibo, pero seis meses antes, el 9 de julio de 1896, cuando Trujillo Durán realizó un ensayo del Vitascopio, frente a periodistas y comunidades.

De acuerdo con artículos de prensa de diarios como El liberal y Los ecos del Zulia, Trujillo Durán proyectó entre el 11 y 19 de julio de 1896 un total de 11 títulos producidos por la estadounidense Edison Manufacturing Company (del inventor Thomas Alva Edison), entre ellos: Alegoría sobre la doctrina de Monroe (1896), Baile de indios (1895), Taller de herrería (1896) y Danza de bailarinas (1894).

“Las funciones se ofrecen a las 8:30 de la noche con la aplicación de las siguientes tarifas: Palco con seis puestos Bs. 20, Platea Bs. 2,50, Entrada para niños Bs. 1,50, y Galería Bs. 1. Las veladas se repiten los días 12, 18 y 19”, reseña Yolanda Sueiro en su investigación.

La también docente de Historia en la Universidad Central de Venezuela, aclara que luego de esta muestra, Trujillo Durán “quien sigue siendo señalado como autor de películas cuando nunca fue un realizador sino un exhibidor”, realizó con el Vitascopio una gira por Caracas, Vargas y Carabobo y Lara, hasta retornar a la capital del Zulia en diciembre de 1896.

Los caraqueños también admiraron el Vitascopio en el antiguo Teatro Caracas -también conocido como el Coliseo de Veroes-, estructura del siglo XIX ubicada en las esquinas de Veroes a Ibarra, en el centro de la ciudad. Allí, se realizó el 28 de agosto de 1896 una proyección de prueba de este instrumento, pero no existen datos sobre cuáles fueron los títulos exhibidos.

El ascenso

-Hacia el boom del cine venezolano-

Con el pasar de los años -y la llegada de otros instrumentos como el cinematógrafo, por ejemplo-, títulos de realizadores con diferentes tendencias y puntos de vista engalanaron el cine venezolano y marcaron su ascenso.

Películas como La Trepadora (1924) -adaptación de la novela de Rómulo Gallegos con la dirección del mismo autor-; Reverón (1928), de Amabilis Cordero; Taboga (1937), el primer cortometraje sonoro en el país; La balandra Isabel llegó esta tarde (1950), premiada en Cannes por su fotografía; y Araya (1958), de Margot Benacerraf, también reconocida en Cannes con el premio de la crítica, sentaron las bases de un cine que ya daba de qué hablar en la región.

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Margot Benacerraf marcó un precedente en el cine con “Araya”

A la lista se suman Caín Adolescente (1959); Cuando quiero llorar no lloro (1973); Soy un delincuente (1976); El pez que fuma (1979); y Cangrejo (1981), entre otras películas que formaron parte de la llamada corriente del Nuevo cine venezolano, en el que fueron influyentes la mirada de directores como Román Chalbaud, Clemente de la Cerda y Mauricio Wallerstein.

La creación de espacios como Bolívar Films (1942), la Cinemateca Nacional (1966), la Asociación Nacional de Autores Cinematográficos (1969), del Fondo de Fomento Cinematográfico Foncine (1981), y más tarde de la Villa del Cine (2006) también marcaron el impulso del séptimo arte nacional.

Por una nueva audiencia

-Y cómo recuperar los 4 millones de espectadores de 2014-

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“Papita, maní, tostón” fue la cinta más vista durante 2014

En 2014 el cine venezolano rompió récord en audiencia con más de 4 millones 120 mil espectadores que acudieron a las salas a disfrutar de 25 películas estrenadas, entre ellas Papita Maní Tostón, -de Luis Carlos Huek y la más taquillera entre las 25-, Pelo Malo, de Mariana Rondón; y La distancia más larga, de Claudia Pinto; entre otras.

Sin embargo, las cifras de afluencia no han logrado mantenerse en estos últimos dos años, razón suficiente para que el cine se haya propuesto asumir nuevos retos, entre ellos apostarle a la construcción de una industria cinematográfica cada vez más sólida, recuperar la audiencia y que el cine genere ingresos en divisas al país.

Bernardo Rotundo, director del Circuito Gran Cine, así lo explica: “queremos que el cine venezolano sea productivo, que crezca el mercado para el buen cine y que el público pueda tener una cartelera con más opciones. El cine venezolano se debe masificar, debe ser apreciado por mucho más público y que la gente eleve sus niveles de apreciación cinematográfica para que pueda elegir con criterio, en lugar de dejarse llevar por la oferta hollywoodense”.

En cuanto a la creación de políticas culturales que acompañen a los nuevos creadores, Rotundo valora los esfuerzos que desde 2005 vienen realizando asociaciones vinculadas con la actividad cinematográfica en el país, que dieron como resultado la aprobación de la I Reforma de la Ley de Cine.

A pesar de que en 2016 los seis meses de racionamiento eléctrico motivaron la reducción del 60% de los espectadores en sala, Rotundo sostiene que el período 2006-2015 han sido de gran éxito para el cine nacional.

“Desde el 2006 hasta el 2015 hay 10 años que demuestran el éxito del cine venezolano, con 179 películas estrenadas y un número de espectadores que llegan a los 16,4 millones. Ahora debemos trabajar para que se sigan desarrollando iniciativas desde la comunidad cinematográfica, que estén amparadas por el Estado”, agrega.

Entre los logros del cine para este 2017, destaca el estreno de películas como El peor hombre del mundo, de Edgar Rocca; El secreto de mi amigo Sebas, de José Gregorio Hernández; Abril, de José Antonio Valera, El Di Caprio de Corozopando, de Karim Valecillos; Pequeños Héroes, largo animado coproducido con la productora Orinoco Films; y la última cinta de Román Chalbaud, La planta insolente, que aborda la vida del ex-presidente Cipriano Castro, durante la invasión que Inglaterra, Francia y Alemania en las costas de Puerto Cabello y La Guaira, en el siglo XX.

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