El arte de contar historias según Liza López

Escribir una buena historia no es cosa fácil. Se necesita de valentía, buen ojo, paciencia, habilidad para encontrar los pequeños detalles y mucha sensibilidad, además de una buena redacción, mucha lectura y disposición para vincularse con el personaje desde lo emocional, desde lo anecdótico, entre tantas otras cosas.

Si hay alguien que sabe cómo contar historias es Liza López, periodista, editora y docente de la Universidad Central de Venezuela, en Caracas, y directora de la revista Marcapasos, especializada en el género crónica.

En 2007, Liza se unió a dos profesionales y amigas, Sandra Lafuente y Victoria Araujo, para fundar un proyecto que ha hecho del arte de contar historias un instrumento para superar las dificultades, conectarse con la gente, profundizar en las aguas del emprendimiento y ganarse el reconocimiento de los venezolanos, tanto de los que han decidido migrar a otros destinos del mundo, como de aquellos que cada día reviven su esperanza en el país.

Con más de 10 años de trayectoria y un treintena de talleres que han dado como resultado cohortes enteras de cronistas, dos exposiciones, y dos libros publicados, la revista Marcapasos (que por motivos de presupuesto lleva mucho años sin circular en formato impreso) se afianza como un medio de comunicación digital y además hace el lanzamiento del Diplomado Nuevas Narrativas Multimedia Historias que laten, un proyecto que comenzará el próximo 22 de octubre con 20 participantes, todos con diferentes perfiles y profesiones pero con un objetivo en común: contar las historias de los venezolanos, narrar sus virtudes y angustias, sus sueños y miserias,  sus ganas de seguir construyendo a Venezuela todos los días.

«Cuando convertimos esa historia en un relato hemos logrado un instrumento que puede conectarse con otros y conmover»

Pero ¿qué es eso de contar historias? Liza López, sentada en uno de los muebles que forman parte de su nueva oficina en Caracas, se toma su tiempo para responder lo que hasta ahora —admite— nadie más le había preguntado:  “Es compartir lo que somos. Es hacer que nuestra vida tenga una permanencia”.

«Es necesario que nuestra memoria no se quede en un ejercicio de introspección personal» —agrega—. «En el momento en que expones un fragmento de tu vida, algo importante que te haya sucedido o un tema que te preocupa, en ese momento ese tema tiene una posibilidad de eternizarse y llegar a ser universal. Cuando convertimos esa historia en un relato hemos logrado un instrumento que puede conectarse con otros y conmover. Después, lo creado se convierte en algo universal y permite que la gente se sienta reflejada, que tenga acceso a herramientas que puedan llegar a mejorar e interpretar su forma de ver la vida desde otro punto de vista. Nunca me habían hecho esa pregunta».

Liza no tiene muchas fotografías y es bastante tímida al momento de estar bajo el lente. Esta imagen corresponde a una entrevista que dio a Fedecámaras Radio.

Este diplomado, que tiene tan emocionado al equipo de la revista, cuenta con el apoyo de la Universidad Católica Andrés Bello y la Konrad Adenauer Stiftung. Ambas instituciones han garantizado su apoyo a Marcapasos para el desarrollo de este y otros eventos académicos durante todo el año 2019, y han demandado, además, su interés de no solo enseñar a escritores nuevos y consagrados a contar historias, sino también de impulsar proyectos de difusión que en el futuro pudieran convertirse en nuevos sitios web, micros radiales, proyectos audiovisuales, etc.

¿Cuáles son los temas que los participantes han demostrado querer abordar hasta diciembre, fecha en la que termina el diplomado? La respuesta a esta interrogante no sorprende a los organizadores. «El hambre, la infancia en las calles, las migración y las mascotas abandonadas, y también el drama de los que se quedan. Son temas que tienen un tono de drama social, que quieren reflejar la crisis que está viviendo el país, pero también hay temas más felices si se quiere, igual de dramáticos pero menos críticos, como por ejemplo historias de las personas que han decidido quedarse y apostar en Venezuela», agrega Lisa.

El libro Se habla venezolano reúne 12 historias publicadas por la revista Marcapasos.

Tener ojos de marciano, la clave para escribir una buena crónica.

Ojos de marciano, esa es la clave que Liza López le da a sus alumnos cuando uno de ellos le consulta cuál es la clave para escribir una buena crónica. Con esto no busca otra cosa que convocar a sus alumnos a mirar como si se tratara de la primera vez, como si apenas estuviesen llegando al mundo y todo a su alrededor les sorprendiera.

Contrario a la teoría de muchos —y me incluyo— que abogan más hacia el entrenamiento del ojo, Liza opta por la mirada ingenua.

Es con esta mirada —agrega— «como se lograr apreciar detalles  menudos y cotidianos, propios de la crónica, que están detrás de esa fachada de la primera impresión que de pronto no vas a poder apreciar si lo miras con los ojos de todos los días».

Otro consejo es la lectura, tener una buena redacción y mantener las ganas de contarlo todo con ánimos de transformar y dejar huella.

En febrero de 2019 podría salir a la luz un nuevo libro que mostrara el resultado de este primer diplomado. El reto de Marcapasos será contar estas historias sin quedarse solo en el hecho, en la denuncia o la queja, sino ampararse en la destreza y la esperanza de sus cronistas para llevar a los lectores un rayo de luz, un poquito de sí se puede.

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