10 pasos para despertar la creatividad cuando has perdido el foco

Crear contenido de forma constante es un trabajo tan divertido como agotador. 

Por muy animado que despiertes por las mañanas, y por muchas listas de tareas que hayas preparado con anticipación, mantener el foco es algo que, a veces, nos cuesta tanto, que poner la bandera de llegada en tus objetivos se vuelve algo cada vez más lejano por diversas causas, la más común de todas: la dilación.

Perder el foco es algo que, ahora mismo, me sucede con frecuencia y aunque por momentos es algo que me preocupa, también me agrada reconocerlo sin problemas, me gusta hablarlo, porque perder el foco es algo normal, y se siente bien recordar que no somos personas obligadas a ser perfectas ni tampoco exitosas.

Los profesionales que trabajan como freelancers se esfuerzan por aplicar herramientas efectivas para la gestión del tiempo, la productividad, y luchan cada día por evitar la procrastinación y la pérdida de foco (de hecho, está cada vez más demostrado que los freelancers –me incluyo– son más propensos a manifestar sentimientos de frustración, ansiedad, cansancio extremo, ataques de pánico, y mucho más). 

Conoce las verdades del contenido creativo y posiciona tu marca con contenido de valor.

Afortunadamente, ahora somos mucho más sueltos para hablar de estas cosas sin tabú, sin el afán de competir unos con otros, y también nos gusta proponer algunos métodos para poder recuperar el aliento y seguir creando contenido de calidad –seguir haciendo un trabajo de calidad–.

Los 10 pasos (para despertar la creatividad cuando has perdido el foco) que propongo en este artículo, se suscriben a esas ganas que tenemos que ayudarnos. Después de todo, es bueno recordar que no estamos solos.

10 pasos para despertar la creatividad cuando has perdido el foco
Crédito foto: James Pond para Unsplash.

1. ¡Apaga la computadora!

Sí, apágala por favor. El principal error que cometemos como creativos es obligarnos a trabajar en esos momentos en los que tu atención está en otra parte. De hecho, es una de las peores sensaciones a las que una persona puede exponerse: estar sentado frente a su computadora, con los dedos sobre el teclado, con listas de tareas por todos lados, el café sobre el escritorio, la bandeja de correo electrónico a reventar y… nada, no pasa nada: otra vez el bloqueo.

Acepta que estás pasando por un momento de sequía creativa (en verdad, aceptarlo es importante), y date el permiso de apuntar en tu agenda otra actividad que no sea trabajar. Ve por un café, emprende una caminata, ten una conversación con ese amigo que tienes tiempo sin ver, y oblígate a dejar de pensar en el trabajo hasta el día siguiente o al menos por unas horas. 

2. Concéntrate en tus 2 tareas más importantes del día.

¿Te tomaste el descanso que te sugerí en el primer punto? Si tu respuesta es sí, ahora estás listo para centrarte en tus dos tareas más importantes del día (sí, sólo dos).

Este es uno de los superdatos que recibí este año y que se suscribe mucho a lo que dicta la Ley de Pareto: el 80% de los resultados provienen del 20% de las acciones. Si desconoces qué es la Ley de Pareto, aquí tienes un video bastante completo y sencillo que aclarará tus dudas.

Cuando leí en detalle sobre esta ley noté que yo, sin saberlo, la aplicaba en mis momentos de creatividad cero. Elegir las dos tareas más importantes de tu día (20%) y dedicar para ellas las mejores horas de tu jornada laboral (80%), puede ayudarte a cerrar el día con tus indicadores en color verde: los artículos de tu web, el plan de contenidos de tu cliente, presentaciones de proyectos, jornadas de trabajo con clientes, lo que sea que hayas apuntado en tu agenda y que sea lo más importante para mantener tu negocio en buenas condiciones, aún cuando hayas perdido el foco. 

3. Reduce tu jornada de trabajo (inténtalo, vale la pena).

Así como te pido que elijas con atención tus dos únicas tareas de tu lista de trabajo diario, ahora vas a fijarte un reto: cumplirás al 100% ambas tareas en la mitad de tu jornada laboral. 

Pensarás que es una locura fijarte un reto como este si estás transitando por un bloqueo. Créeme: fijarte dos tareas al día no busca otra cosa sino lograr que te centres en cuatro horas de trabajo, con total atención, para luego recibir un premio que sí necesitas: cuatro horas más de descanso, de distracción y respiro, que puedes invertir en la actividad que quieras para recargar energías y conectarte de nuevo con tu creatividad.

Antes pensaba que lo correcto era ocupar todo el tiempo de mi día en el trabajo, cada día, dormir apenas 5 horas diarias (o menos) porque este era “el ritmo saludable del emprendedor, del freelancer”, y que no iba a poder complacer a mis clientes si no me pasaba horas y horas y horas trabajando, haciéndolo todo. Me había convertido en mi peor jefa sin darme cuenta.

Hoy día, aún cuando no he logrado crear el negocio online que quiero, y continuo en el proceso de construcción de mi marca, me permito ser más flexible y amable conmigo misma y entender que aprender a poner el foco en lo importante puede ayudarme (a mí y a ti también) a alcanzar la meta que quieras aunque le inviertas dos, diez o veinte horas al día: todo está en el foco y en tu poder de decidir. Elige lo que sea más cómodo y efectivo para ti.

4. No pases horas en redes sociales.

Como social media manager hay algo que me gusta reconocer en cuanto al uso de las redes sociales: todas, absolutamente todas, son excelentes canales de comunicación donde podemos aportar ideas, comunicar sobre nuestros negocios, conocer personas con las que podamos construir nuevos proyectos, aportar soluciones, hacer investigación y mucho más. Las redes son todo esto y también son inmensos agujeros negros que nos hacen perder el tiempo si no sabemos poner un límite y ser selectivos con lo que consumimos. 

También son lugares para llenarnos de ansiedad (por esto de sentarnos a mirar la vida feliz y en abundancia de otras personas, mientra que estas personas también se sienten ansiosas cuando miran a otras ser más felices y abundantes que ellos, y así sucesivamente).

¿Mi conclusión? Aprende a ser selectivo. Tienes 4 horas para ti, cada día, así que úsalas bien.

5. Cambia de escritorio.

La mayoría de las veces, el freelancer cuenta con un gran punto a favor: puede tomar sus equipos de trabajo (laptop, libretas, audífonos, disco duro, etc) armar un morral de trabajo y dirigirse a un café o coworking donde pueda trabajar solo o acompañado, haciendo del nuevo ambiente un lugar para crear y conectarse con otros creativos. 

Para hacerlo más sencillo, te apuntaré una suerte de lista de rutina diaria de creatividad en la siguiente imagen. Seguramente no tendrá datos novedosos para ti pero, sin dudas, son puntos que siempre es necesario recordar: 

6. Cuida lo que comes y también lo que piensas.

No soy nutricionista ni tampoco una amante del fitness (la verdad es que cocino bastante poco y me encanta comer dulces). Aún así, estoy totalmente consciente de que cuando paso temporadas comiendo alimentos que son poco saludables, me cuesta mucho más concentrarme en el trabajo y obtener buenos resultados.

Para evitar estar cansados todo el tiempo y mantener nuestra energía en óptimas condiciones, lo mejor es incorporar en tus comidas más vegetales, frutas y mucha agua, sumando las grasas buenas y moderando el consumo azúcar. 

Agrega también un plato de buenos pensamientos y reduce considerablemente los comentarios negativos hacia ti y otras personas (de hecho, estas dos últimas recomendaciones son las que más me funcionan cuando realmente quiero limpiar mi cuerpo y mente de malas vibras).

7. Establece una rutina de descanso que funcione para ti (y no te atormentes cuando te vayas a la cama sin cumplir tus objetivos).

No pasa nada y esa es la pura verdad. Si no has terminado tus actividades de hoy, si llegas a final de la semana con pendientes por atender, si cerrarás el año con los mismos kilos de más que querías quitarte en enero, o si todavía (como me sucede a mi) no has logrado montar el negocio online o la empresa de tus sueños, por todo eso y más respira que no pasa nada. 

Está bien tener ansias vivas por comerse el mundo, pero también está muy bien tomarse una pausa para descansar y agarrar una pausa siempre que lo necesites. Duerme lo suficiente: una mente creativa es mucho más productiva luego de un merecido descanso. 

8. Construye tu propio diario para creativos.

Este es un ejercicio que me gusta mucho hacer y recomendar. Ve por una libreta (si te hace sentir mejor, compra una nueva) y apunta en ella un registro detallado de cómo eres en tus momentos de creatividad: qué haces, a qué hora te levantas, cómo asumes cada tarea y cómo terminas tus jornadas.  Apunta también cómo funcionan tu mente y cuerpo cuando estás en momentos de bloqueo: qué piensas, qué sientes, cómo cierras el día.

¿Por qué es un ejercicio valioso? Porque no hay nada mejor que el conocimiento pleno de sí mismo para saber qué hacer en esos momentos cuand el ánimo y la creatividad están hacia la baja. A veces, vale mucho más mirar dentro de nosotros que compararnos con otros profesionales o, peor, optar por culparnos y nada más.

9. Lee ese libro que tienes pendiente desde hace semanas.

Leer seguirá siendo uno de los mejores hábitos que podemos incorporar en nuestras vidas. Anímate y haz un plan de lectura que funcione para ti y no te juzgues si ves cómo otras personas cercanas a ti pueden leer mucho más que tu, incluso hasta 3 libros por mes: lo más importante es comenzar. 

¿Te cuesta leer? Toma al menos 30 minutos del día y lee contenido que te guste sin importar si lo haces en papel o a través de la pantalla de tu teléfono celular. Considera que buena parte de la inspiración que podemos recibir está en los libros y en todo el contenido que consumimos a diario.

10. Cuando te sientes a trabajar, hazlo sin culpas.

El último punto de esta lista y posiblemente el más importante de todos. Si un mes las cosas no salieron bien, si los resultados no son los que esperabas, si apostaste todo a un proyecto que no pudo salir en la fecha prevista… respira, no pasa nada.

Después de todo, uno de los principios de todo buen creativo, emprendedor, freelancer o toda persona que quiera emprender una idea, no es otra que fallar rápido. Y fallar rápido está bien.

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